Formación en Responsabilidad Profesional
 

PRESENTACION
 
Al aceptar el ofrecimiento para colaborar en la presentación de esta Tercera Unidad Didáctica del Plan de Formación en Responsabilidad Legal Profesional es forzoso reconocer que me invade un doble sentimiento contradictorio.

De una parte, la satisfacción por esta invitación del Coordinador General de la Obra. Agradeciendo al Presidente y Vicepresidente de la Asociación Española de Derecho Sanitario, D. Ricardo de Lorenzo y D. Javier Sánchez Caro, su confianza, que me honra.

Con ambos comparto sus preocupaciones e interés por la calidad de la asistencia médica, tanto desde el punto de vista técnico material como jurídico. Hemos coincidido en innumerables ocasiones en foros, encuentros y seminarios, compartiendo una idea común: la consolidación de las garantías, tanto jurisdiccionales como no jurisdiccionales en el campo sanitario, exigencia que reclama la sociedad y deriva del principio de seguridad jurídica, suma de certeza y legalidad.

El segundo sentimiento que me invade al redactar estas líneas es mi propia responsabilidad por acertar en la presentación de esta importante Unidad que, a mi juicio, constituye el núcleo esencial de la relación médico-paciente estructurada en la confianza, las nuevas exigencias de participación social y el desarrollo de los derechos de los usuarios contenidos en la Ley General de Sanidad y otras disposiciones, así como los principios deontológicos que, indudablemente, conforman el acto médico sanitario.

Desde mi experiencia tanto en la institución del Defensor del Pueblo como en la actual en el Consejo General del Poder Judicial, reitero la necesidad de consolidar las garantías que toda declaración de derechos y responsabilidades comporta. Igual que no hay derecho sin obligación no hay derecho sin garantías, puesto que constituyen el elemento fundamental para que un derecho sea considerado como realmente efectivo.

Estamos reflexionando, en definitiva, sobre calidad. La calidad en el ámbito sanitario se mide, como ha dicho la Organización Mundial de la Salud, por tres vectores: el primero, es la calidad de prestación de los servicios, el segundo es la calidad de las estructuras y su rendimiento interno y el tercero es la calidad que perciben los usuarios. En este sentido es donde la experiencia acumulada en las instituciones de las que he formado y formo parte pueden ser útiles a los efectos de la presentación de esta Tercera Unidad Didáctica, dedicada a un tema tan amplio y complejo como es la delimitación del concepto de responsabilidad desde el ámbito médico-legal.

Voluntariamente quiero alejarme de definiciones técnico jurídicas. A lo largo de la Unidad que ahora presento se estudian con rigor y profundidad conceptual la responsabilidad civil y penal, y las nuevas perspectivas de su evolución. Si el derecho es ante todo sentido común, me inclino más bien a dirigirme al Diccionario de la Real Academia que afirma que "responsabilidad es la calidad del responsable".

Ciñéndonos al ámbito médico que nos ocupa, pocas definiciones conceptuales adquieren una dimensión tan palpable, tan densa, tan, en definitiva, materializable como es la responsabilidad entre todos los protagonistas de la acción médica; el médico, el personal sanitario y finalmente el usuario que cada vez más juega un papel activo y decisivo, no siempre atemperado, en la vigilancia y exigencia de esta condición de la acción médica.

El médico, desde que inicia sus primeros estudios en la Universidad, es educado para adquirir una conducta de responsabilidad permanente que no ha de abandonarlo. Responsabilidad de adquirir los conocimientos necesarios y de actualizarlos permanentemente, y responsabilidad suprema cuando ejercita su capacidad profesional. Sin olvidar que es un principio que afecta a todo el cuerpo de profesionales que cooperan y auxilian en la labor médica.

En definitiva, de todos ellos podemos afirmar con el Diccionario de la Lengua que son "Persona de Responsabilidad: dícese de la persona o entidad dignas de crédito".

Pero también se dice que responsabilidad es "la obligación moral que se tiene a consecuencia de haber o haberse cometido un yerro". Y es sobre la base de esta acepción sobre la que se soporta la cada vez más importante y extendida exigencia de responsabilidad de la acción médica por parte del otro actor fundamental de la misma, el enfermo.

Como afirma ya mi predecesor en el prólogo de estas interesantes Unidades Didácticas, el ciudadano en particular y la sociedad en su conjunto, han asumido un papel más activo y protagonista en la exigencia del cumplimiento riguroso y responsable para con sus derechos y esta actitud ha alcanzado de lleno a la actividad médico-sanitaria, no siendo, como antes mencionaba, siempre una actitud templada y justa. Lo que si es cierto es que existe una demanda de mejor y mayor información por parte del usuario sanitario. Sobre ello debería centrarse la acción futura.

Los admirables avances que se han producido en la ciencia médica han extendido entre la sociedad, a veces como consecuencia de una información excesivamente genérica o incluso confusa, la idea de que prácticamente todo es "curable" y de que la actividad médica se puede reducir a una metodología técnica que todo lo abarca, el cumplimiento riguroso de este método traslada consecuentemente el objetivo del acto médico de la sanación a la sanción.

Lamentablemente, aún reconociendo aquellos avances, la medicina dista mucho de dar respuesta precisa a todas y cada una de las enfermedades que afectan al ser humano. Por ello, no siempre que se acude al médico, hay posibilidad cierta de sanación. Esta premisa tan simple, debería seguir teniendo una vigencia plena a la hora de buscar responsablemente, valga la redundancia, la responsabilidad del médico en su acción profesional.

Concluyo felicitando a los autores de este trabajo que abordan tan compleja temática tratada con extremado rigor, exponiéndola con exquisita sencillez, lo que, sin duda, lo convertirá en un estudio de obligado examen para todos aquellos profesionales relacionados con el mismo, deseando, a la vez, el éxito que se merece este conjunto de Unidades Didácticas.