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DECLARACIÓN
SOBRE LA ATENCIÓN MÉDICA AL FINAL DE LA VIDA.
Organización
Médica Colegial Sociedad
Española de Cuidados Paliativos Madrid,
11 de enero 2002 I.
Nuevas necesidades En
los últimos años, como consecuencia de los avances de la medicina se ha
producido en España un aumento de la esperanza de vida con el consiguiente
incremento del número de personas con enfermedades crónica e incurables.
Son muchas las enfermedades que pueden ser causa de sufrimiento al final de
la vida. Solamente debido al cáncer mueren en nuestro país más de 90.000
personas cada año. El
número de mayores de 65 años, es actualmente del 16 % de la población, y
se estima que alcanzará el 20% en los próximos 20 años. Entre esta
población un 10% presenta enfermedades crónicas evolutivas, muchas veces
asociadas. Los trastornos como la demencia alcanzan a más del 10% y además,
entre el 30 y el 40% de ésta población tiene algún tipo de dificultad o
limitación en sus actividades cotidianas. Además,
en nuestro país se han producido cambios sociales, económicos y de
valores, que han afectado a la estructura familiar y su papel tradicional en
el cuidado de las personas enfermas. II.
Características de la situación Las
fases más avanzadas y terminales de la mayor parte de enfermedades crónicas
evolutivas, comparten múltiples aspectos, generadores de sufrimiento, tanto
físico como emocional, que también afecta a las familias. Entre los síntomas
físicos, el dolor es un paradigma ya que afecta aproximadamente al 70% de
estos enfermos. Estas situaciones generan un gran impacto en la calidad de
vida y una gran necesidad y demanda de atención y de apoyo. III.
Objetivos de la atención en las fases avanzadas y terminales Es
muy importante una definición clara de los objetivos que deben enmarcar
actuaciones asistenciales y evitar tanto la obstinación terapéutica como
el abandono del paciente. Los
principios y objetivos fundamentales de
la atención son los de promover la máxima calidad de vida, dignidad, y
autonomía a los enfermos, teniendo en cuenta sus necesidades físicas,
emocionales, sociales y espirituales, considerando al enfermo y su familia
como una unidad a tratar. Ello requiere la adaptación de nuestra organización
asistencial a estas necesidades. En
el control del dolor y de otros síntomas contamos con avances
espectaculares. El mejor uso de la morfina y de otros opioides potentes, de
reciente aparición, así como de otras medidas, consigue suprimir o aliviar
el dolor en la mayoría de los enfermos. La
información y la comunicación entre enfermo, familia y equipo terapéutico
es otro de los pilares fundamentales para una atención de calidad. Sin
olvidar el papel destacado del médico como referente, debemos promover y
practicar el trabajo en equipo interdisciplinar y la cooperación entre los
distintos profesionales y niveles de atención, así como la participación
social a través del voluntariado, como una manera de responder a
necesidades muy complejas y cambiantes. La
ética clínica, entendida como la metodología que promueve la toma de
decisiones respetando los valores de quienes intervienen, debe ser adoptada
como el método de trabajo cotidiano que permite resolver y orientar la
inmensa mayoría de dilemas en la atención de enfermos al final de la vida. Los
objetivos de la atención médica al final de la vida, centrados en su
calidad y dignidad, deben evitar tanto su prolongación innecesaria como su
acortamiento deliberado. La petición individual o social de la eutanasia y
el suicidio asistido deben ser considerados generalmente como una demanda
demayor atención y suelen desaparecer cuando se aplican los principios y la
práctica de los cuidados paliativos. IV.
Propuestas La
atención integral y la promoción de la calidad de vida en las fases más
avanzadas de las enfermedades crónicas evolutivas y de los enfermos
terminales, deben ser consideradas como un derecho fundamental de las
personas y una prioridad para las administraciones y organizaciones
sanitarias y sociales. Proponemos
el desarrollo de programas y servicios de cuidados paliativos, de terapéutica
del dolor, de servicios y programas sociosanitarios y de comités de ética,
como la mejor manera de responder adecuadamente a las necesidades y demandas
crecientes de atención. Además, todos los recursos del sistema
(hospitales, atención primaria, centros sociosanitarios y residenciales)
deben adaptar gradualmente su organización a la presencia de enfermos
avanzados. Los
médicos deben recibir formación de pregrado, postgrado y continuada que
les capacite para atender a enfermos en fases avanzada y terminal, tanto en
el apoyo emocional y la ética clínica. El
desarrollo y la práctica de éstos principios representan la síntesis
entre la mejor tradición humanística y humanitaria de la medicina con
todos los avances científicos que han permitido mejorar la calidad de vida
y la dignidad de nuestros enfermos. Los objetivos de curar y de cuidar deben
ser promovidos con la misma energía y convicción. Además, son un estímulo
para introducir valores positivos en los debates más actuales de nuestra
sociedad. ATENCIÓN
MÉDICA AL FINAL DE LA VIDA: CONCEPTOS I.
SITUACIONES CLÍNICAS FRECUENTES 1.
Enfermedad incurable avanzada Enfermedad
de curso progresivo, gradual, con diverso grado de afectación de autonomía
y calidad de vida, con respuesta variable al tratamiento específico, que
evolucionará hacia la muerte a medio plazo. 2.
Enfermedad terminal Enfermedad
avanzada en fase evolutiva e irreversible con síntomas múltiples, impacto
emocional, pérdida de autonomía, con muy escasa o nula capacidad de
respuesta al tratamiento específico y con un pronóstico de vida limitado a
semanas o meses, en un contexto de fragilidad progresiva. 3.
Situación de agonía La
que preceda a la muerte cuando ésta se produce de forma gradual, y en la
que existe deterioro físico intenso, debilidad extrema, alta frecuencia de
trastornos cognitivos y de la conciencia, dificultad de relación e ingesta
y pronóstico de vida en horas o días. II.
ASPECTOS TERAPÉUTICOS Y ÉTICOS 1.
Analgesia Se
entiende como el control del dolor, combinando medidas farmacológicas y
generales. La analgesia correcta, así como la eliminación o reducción de
los demás síntomas que alteran la calidad de vida, debe ser un objetivo
prioritario en todas las fases evolutivas de la enfermedad. En
casos de dolor intenso, la morfina y otros derivados opioides, administrados
preferentemente por vía oral, son los fármacos de elección para su
control. 2.
Sedación Tiene
diversas acepciones en función de las variadas situaciones en las que se
aplica. En todas ellas se combina el objetivo fundamental de controlar
algunos síntomas con una posible disminución de la conciencia en
situaciones de agonía. Las
situaciones que requieren con más frecuencia son el tratamiento de algunos
problemas refractarios, generalmente en fase agónica: ansiedad extrema,
delirium, confusión, hemorragia masiva y dísnea. Consiste en la disminución
deliberada de la conciencia con el objetivo de evitar un sufrimiento
insostenible. En general, se trata de una medida gradual, susceptible de
tomarse con la participación del enfermo o, en su defecto, de sus
familiares, y que puede llegar a la sedación completa e irreversible. Desde
el punto de vista ético, la sedación terminal se distingue del cóctel lítico
en que su intencionalidad es la de controlar los síntomas, su gradualidad,
y la participación de enfermo y familia. También,
la sedación puede ser la consecuencia (doble efecto) de la analgesia.
3.
Cóctel lítico (También llamado cacotanasia o eutanasia involuntaria) Administración
de fármacos, generalmente por vía endovenosa, con el objetivo común de
abolir la conciencia y acortar la vida, llevado a cabo de manera brusco y no
gradual, generalmente sin participación del enfermo, a petición de la
familia o por decisión del equipo terapéutico. La
práctica de cóctel lítico muestra también una cierta incapacidad de los
equipos médicos para resolver los problemas habituales de control de síntomas
e impacto emocional en enfermos y familiares. 4.
Tratamiento fútil Una
intervención es fútil cuando nos e produce beneficio al paciente. También
se incluyen supuestos en los que el beneficio puede ser muy pequeño y, por
tanto, la intervención puede no estar indicada. La obstinación o
encarnizamiento terapéutico tienen tendencia practicar y priorizar
intervenciones muy fútiles, en el sentido de proponer medidas de carácter
curativo en fases en las son inapropiadas. 5.
Eutanasia Entendemos
que el concepto de eutanasia debe incluir exclusivamente la acción u omisión,
directa e intencionada, encaminada a provocar la muerte de una persona que
padece unaenfermedad avanzada o terminal, a petición expresa y reiterada de
ésta. Aunque
etimológicamente signifique “buena muerte”, actualmente es un término
circunscrito a esta definición. 6.
Eutanasia pasiva Se
ha definido como la cesación o no inicio de medidas terapéuticas fútiles
o innecesarias en un enfermo que se encuentre en situación de enfermedad
terminal. Para
evitar confusiones, este término no debería utilizarse, ya que estas
actuaciones no constituyen ninguna forma de eutanasia y deben considerarse
como parte de la buena práctica. 7.
Eutanasia indirecta Se
refiere al mecanismo del doble efecto ya citado, mediante el cual podría a
veces adelantarse la muerte como resultada del efecto secundario de un
tratamiento analgésico, o sedante. Aconsejamos
retirar el término, ya que está mejor definido por el de doble efecto. 8.
Voluntades anticipadas o Testamento vital Consisten
en la descripción explícita de los deseos que expresa una persona para su
atención en situaciones en las que no pueda expresar su voluntad, tales
como el coma persistente irreversible y trastornos cognitivos que anulen o
disminuyan la capacidad de decisión. En su mayor parte, proponen actitudes
y acciones de buena práctica médica (no alargar la vida innecesariamente,
no utilizar medidas desproporcionadas, etc), así como la posibilidad de
delegar en uno o varios interlocutores. Las
voluntades anticipadas son una expresión de autonomía y de la libertad de
elección de los medios terapéuticos, y deben ser respetadas por los médicos
y otros profesionales, así como las organizaciones. También es importante
recalcar que las voluntades anticipadas no pueden incluir la demanda de
eutanasia, ya que sería ilegal, y también contradictoria con los
principios de la buena práctica médica. 9.
Suicidio asistido Consiste
en la ayuda indirecta a la realización de un suicidio, a demanda de una
persona con o sin enfermedad avanzada irreversible. En caso de que no pueda
realizarlo por limitaciones de carácter físico, se trata de ayuda directa
o cooperación necesaria. 10.
Obstinación o Encarnizamiento terapéutico Consiste
en la adopción de medidas diagnósticas o terapéuticas, generalmente con
objetivos curativos no indicados en fases avanzadas y terminales, de manera
desproporcionada, o el uso medios extraordinarios (nutrición parenteral,
hidratación forzada) con el objeto de alargar innecesariamente la vida en
la situación claramente definida de agonía. Las
causas de la obstinación pueden incluir las dificultades en la aceptación
del proceso de morir, el ambiente curativo, la falta de formación, la
demanda de enfermo y familia, o la presión para el uso de tecnología diagnóstica
o terapéutica. Entre
sus consecuencias, podemos destacar la frustración de equipos y enfermos, y
la ineficiencia debida al uso inadecuado de recursos. 11.
Abandono Se
trata de la falta de atención adecuada a las múltiples necesidades del
entorno y su familia. Entre sus razones destacan la falsa idea de que “ya
no hay nada que hacer” y una formación insuficiente en cuidados
paliativos. 12.
“Buena práctica” médica En
la atención al final de la vida, podemos considerar buena práctica médica
la aplicación de los objetivos (dignidad y calidad de vida), principios
(atención integral de enfermo y familia), y métodos (control de síntomas,
soporte emocional y comunicación, cambio de organización) de los cuidados
paliativos. También, la aplicación de medidas terapéuticas
proporcionadas, evitando tanto la obstinación o encarnizamiento como el
abandono, el alargamiento innecesario (o futilidad) y el acortamiento deliberado de la vida (cacotanasia o cóctel lítico). |