Congresos

VIII CONGRESO NACIONAL DE DERECHO SANITARIO

I REUNIÓN IBEROAMERICANA DEL DERECHO SANITARIO

Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid

(Madrid, 18, 19 y 20 de Octubre de 2001)

ESTADO ACTUAL DE LA RESPONSABILIDAD MÉDICA EN COSTA RICA

D. Juan Gerardo Ugalde Lobo
Médico Forense.
Presidente de la Asociación de Derecho Médico de Costa Rica.

HISTORIA

La responsabilidad médica como un fenómeno que trasciende a la opinión pública, que sale del quehacer cotidiano del médico en los hospitales del Seguro Social y es tratado con todo el calor, la pasión y los intereses de los medios de comunicación ve la luz a partir de 1982.

Como en todos los países, hay un caso relevante que marca el punto de partida y que será recordado en los anales judiciales y de la medicina por generaciones.

Se trató de un médico, profesor universitario, quien tuvo la poca fortuna de delegar en un acto quirúrgico la extracción de la vena safena de una joven, que era bella excepto por sus piernas, a un residente poco ducho, que extrajo la arteria femoral con las consabidas y catastróficas complicaciones para esta mujer.

Desde esa fecha a la actual las denuncias por aparente “impericia o mala práctica médica” no dejan de aumentar; el problema es bien conocido en el ámbito médico, incluyendo las instituciones empleadoras de galenos, sindicatos médicos y el Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica.

DESARROLLO DE LA MEDICINA SOCIALIZADA EN COSTA RICA

Costa Rica ha avanzado vertiginosamente en los últimos cincuenta años en el campo de la salud, desde la creación de la Seguridad Social. Su creador el doctor Rafael Ángel Calderón Guardia, expresidente de la República, plasmó esta idea que trajo de Bélgica y Francia (donde cursó sus estudios de Medicina).

Importantes logros nos colocan entre los primeros países del mundo en calidad de vida al nacer, una expectativa de vida de 76 años para la mujer y 74 años para el hombre, y una mortalidad infantil cercana al 12 por mil nacimientos.

Todo este avance se ha dado en el marco de una Medicina Socializada, inspirada en el noble principio de la Solidaridad y hoy cubre a más del 98% de la población, la cual sobrepasa los cuatro millones de habitantes, incluyendo un diez por ciento de migrantes.

Esta encomiable labor del Estado Costarricense respetuoso del principio constitucional del derecho de todos sus habitantes, ha encontrado eco en una población habituada cada día más a una mejor calidad de vida, donde el aspecto salud es de vital importancia.

FACTORES QUE INCIDEN EN LA GÉNESIS DEL AUMENTO DE DENUNCIAS PARA MALA PRÁCTICA MÉDICA

Muchos factores están incidiendo en el aumento de las denuncias por mala práctica médica en Costa Rica, y no son los mismos que fueron identificados hace veinte años.

El panorama y la evolución de la Medicina durante este tiempo ha cambiado radicalmente, con la aparición de nuevas enfermedades, la invasión de la tecnología médica, y el poco crecimiento de la infraestructura y equipamiento de hospitales, etc.

  1. El factor más importante sigue siendo la mala relación médico-paciente. Muchos pacientes siguen aquejando una falta de información de parte de los médicos. En otras ocasiones la involucrada es la institución prestadora de los servicios médicos, el Seguro Social, que no sabe dar una respuesta clara y oportuna a las quejas de los usuarios.

El médico de nuestro tiempo se caracteriza por la poca inclinación e interés de comunicarse con el paciente, y hacerlo partícipe de decisiones que atañen su salud o la de sus familiares. Algunos aducen que la información no es parte del acto médico dentro de la medicina socializada, el caso de los cirujanos es patente.

Este tipo de medicina paternalista, vertical, que convierte al paciente en un mero número, tiene sus días contados.

En enero de 1997 fue aprobado por la Caja Costarricense de Seguro Social el Reglamento de los Derechos y Deberes de los Usuarios.

Este reglamento viene a plantear un verdadero paradigma en la medicina en la Seguridad Social.

Los cambios más importantes a corto plazo se darán precisamente en el campo de la información y el consentimiento, un usuario con una cierta dosis de autonomía en la decisiones que conciernen su salud y lo que todos queremos y anhelamos: un médico con más sensibilidad humana, más cercano al paciente y haciendo uso racional de los avances que le ofrece la Ciencia Médica.

Esta falta de información es probable que sea el detonante en más del noventa por ciento de las denuncias.

En no pocos casos, el médico forense tiene que trasladarse, a solicitud de la autoridad judicial- a un centro médico con el fin de determinar si existe mala práctica médica en la atención de un usuario o bien el mismo es enviado a la Clínica Médico Forense en postoperatorios recientes, situaciones que evidencian la pésima comunicación entre médicos- usuarios e institución.

En otros, el usuario es enviado a la Clínica Médico forense en postoperatorios recientes, situaciones que evidencian la pésima comunicación entre médicos- usuarios e institución.

El médico forense no puede convertirse en un fiscalizador de los médicos tratantes hospitalarios. Esta situación crea un clima de tensión entre ambos profesionales que nada beneficia las relaciones armoniosas y de respeto que deben existir entre ambos. Ni qué decir de la pérdida de confianza entre paciente y médico tratante cuando este último se percata de que hay una cusación en su contra.

En estas circunstancias y al tenor del Código de Ética y Moral Médica del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica, el médico taatante puede dejar de serlo y delegar el paciente a otro colega.

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

La “mediatización” de la problemática médica, especialmente en relación con la mala práctica médica y en aquellos casos donde la responsabilidad de la institución es puesta en evidencia, alcanza todos los matices, desde las comunicaciones serias a aquellas donde el amarillismo periodístico no es más que el medio (el fin todos lo conocemos).

A este respecto siempre me gusta traer a colación una cita de Alejo Charpentier:

“Vivimos en época de melodramas que, gracias a la prensa, a los medios de comunicación de masas, a la rapidez y universalidad de la información, cobran en este siglo, unas proporciones que jamás habrían alcanzado en el siglo pasado- en caso de haberse producido.”

Algunas comunicaciones serias informan sobre la mala práctica médica, cómo prevenir haciendo uso racional de los servicios médicos, a cuáles instancias judiciales recurrir ante una falta médica, y la función de la Defensoría de los Habitantes ante esta problemática.

Otras informan de los últimos avances y progresos de la medicina, crean entre los usuarios el sentimiento de infabilidad. Las ciencia médica, las complicaciones y la muerte son situaciones hoy nada agradables, cuando la misma prensa informa de operaciones realizadas a largas distancias utilizando la robótica.

En todo caso, lo sustancial que observamos los médicos forenses es que ante la mediatización de un caso de mala práctica médica, aparecen diez o veinte denuncias más, saturando los servicios médicos legales. Los denunciantes comienzan a poseer una cierta cultura médica que los médicos haríamos bien en no despreciar.

INTERÉS ECONÓMICO

Hace veinte años casi que se puede afirmar que no había gran interés económico, detrás de cada demanda por mala práctica médica. Los usuarios lo que solicitaban era información sobre las complicaciones del acto médico, aparte de que eran pocos los abogados con experiencia en estos casos, con el agravante de que no asesoraban bien a la víctima.

Hoy la situación ha cambiado radicalmente, en algunos casos de mala práctica médica se han pagado sumas millonarias de colones y esto tienta a muchos usuarios.

Sigue existiendo poca cantidad de abogados expertos en esta materia, pero hay muchos abogados inexpertos e interesados en plantear demandas sin fundamento, quienes crean falsas expectativas en sus clientes.

Debo decir que he observado, aunque sean pocos, casos de mala práctica médica, que se han resuelto sin “disparar un tiro”, es decir el usuario se ha dado por satisfecho luego de las excusas del médico involucrado y aquí sí, con la ayuda de un excelente abogado.

MASIFICACIÓN DE LA ENSEÑANZA DE LA MEDICINA

Hace veinte años existían en Costa Rica dos escuelas de medicina, una pública y una privada. Hoy hay nueve escuelas privadas de medicina y se mantiene la universidad pública.

Se espera que en poco más de tres años el número de médicos se duplique, pasando de una cifra cercana a los seis a diez mil o más.

La libertad de enseñanza es un Principio Constitucional del cual muchos inescrupulosos hacen beneficio y la situación es particularmente grave en medicina y derecho. El país no cuenta con suficientes profesores para tantos estudiantes y las mismas universidades no tienen hospitales propios y deben utilizar los centros hospitalarios públicos.

Graves fallas han sido detectadas en los planes de estudio. La formación académica y ética no es la adecuada para un joven médico, en un siglo que requiere de médicos mejor preparados para enfrentar todos los dilemas médicos- éticos y legales que le plantea la profesión.

Habrá un detrimento en la calidad de la atención médica que reciben los usuarios, ya se percibe no solamente el desempleo médico sino también algo aún más grave como es el intrusismo médico.

En esta situación encontramos médicos generales y cirujanos que habiendo realizado cursos cortos usualmente en el extranjero invaden el campo de los especialistas. Esta situación la observamos principalmente en Cirugía Estética donde no pocos pacientes han sido gravemente lesionados.

CAJA COSTARRICENSE DE SEGURO SOCIAL

La responsabilidad de la institución ha sido puesta en evidencia en innumerables casos, por ejemplo: infraestructura y equipamientos inadecuados, máquinas en mal estado, falta de especialistas en zonas rurales, así como las que pueden encuadrarse en el mal funcionamiento de un servicio hospitalario.

No se trata solamente de casos aislados, la situación se dio en la contaminación con el virus HIV a hemofílicos y a otras personas y más recientemente en 1996, la sobreirradición de más de ciento treinta y cinco usuarios por mala calibración de una bomba de cobalto.

En veinte años y con todo el esplendor de las demandas por mala práctica médica, poco es lo que la institución invierte en la prevención de la mala práctica médica, cuando los mismos médicos se quejan de que la buena práctica médica está seriamente comprometida entre otros por: compromisos de gestión hospitalaria, saturación de las consultas de especialistas, infraestructura y equipos inadecuados, largas filas de espera en cirugía electiva, etc.

Probablemente las dos medidas más sustanciales que se han dado en los últimos cinco años sean la creación del Reglamento de los Derechos y Deberes de los Usuarios en 1997 y el Reglamento del Uso Correcto del Expediente Clínico en agosto de 1999, y cuyos frutos no veremos a mediano plazo.

En estos momentos hay un proyecto de Ley en la Asamblea Legislativa, que pretende elevar a rango de Ley los Derechos de los Usuarios, con carácter universal para instituciones públicas y privadas prestadoras de servicios en salud.

CONCLUSIONES:

La sociedad costarricense se beneficia de una Medicina socializada, inspirada en el noble principio de la Solidaridad desde hace más de cincuenta años, y que aporta a la población los mejores índices de salud de Latinoamérica.

Es lógico pensar que con los avances crecientes de la Medicina y su divulgación a la población, el usuario demande más satisfacción en los cuidados médicos que recibe.

La muerte ha dejado de ser un proceso natural o accidental, a un proceso donde el médico tiene que dar explicaciones claras y entendibles para el usuario o los familiares sobre las complicaciones de un procedimiento quirúrgico.

Este nuevo paradigma en la relación médico paciente, representa todo un reto para el médico actual, acostumbrado por siglos a una relación de tipo vertical.

A la luz del “Reglamento de los Derechos y Deberes de los Usuarios” de la Caja Costarricense de Seguro Social, y de los tiempos que vivimos, esta concepción paternalista tendrá que dar lugar a una relación de respeto del usuario como ser humano, de su dignidad y del principio de autonomía.

Cuando hablamos de personal sanitario, estamos hablando de seres humanos que en el ejercicio de su profesión pueden cometer errores y esto es comprensible. Cada día el médico asume más riesgos en el cuido de la salud de los pacientes utilizando medios diagnósticos y terapéuticos que implican peligro para la salud o su vida.

Pocos o nulos son los avances que se han dado en Costa Rica para resolver el problema de la mala práctica médica, máxime existiendo medidas de tipo preventivo que pueden ser aplicadas con el fin de disminuir no solamente el número de demandas sino también para evitar la zozobra que causa entre médicos y usuarios.

El Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica y los sindicatos médicos se mantienen escépticos ante la introducción de los seguros médicos. Se piensa que puede agravar la situación, acrecentando las denuncias.

La vía Penal sigue siendo la más utilizada por los usuarios para resolver los litigios de mala práctica médica. Con el Nuevo Código Procesal Penal que entró en rigor en enero de 1998, abre la posibilidad de medidas alternativas para dirimir conflictos, principalmente en relación con los delitos culposos, antes de llegar a una instancia penal.

La reparación del daño causado, la conciliación y la suspensión del proceso a prueba, son vías prometedoras de solución de conflictos, pero también hay que señalar que se requiere de la voluntad de los médicos y de las instituciones empleadoras, para llegar a buenos acuerdos que satisfagan a las partes involucradas.

Detrás de cada caso de mala práctica médica, hay una víctima que hay que escuchar y si se comprueba que se ha producido un daño con relación de causalidad, el médico o la sociedad tendrán que repararlo conforme lo dicta la ley.

Las universidades deben tomar conciencia del problema de la mala práctica médica, los currículos deben introducir y reforzar la enseñanza del derecho médico, la medicina legal y la ética médica. En los centros hospitalarios universitarios hay que fomentar la buena práctica médica, el respeto de los derechos de los usuarios y el uso correcto del expediente clínico. 


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